El viaje a Sudáfrica fue todo una aventura. Es sin duda un sueño hecho realidad. Rocklands es un paraíso de escalada, el lugar es hermoso, esta muy bien cuidado y es seguro. Es impresionante los miles y miles de kilómetros con cientos de boulders con líneas cinco estrellas hechos de roca color naranja intenso y con formas indescriptibles, tanto que lo difícil es planear tu día, ya que quieres escalar todo, pero ni el cuerpo, ni la piel aguantan tanto porque la piedra es abrasiva y la escalada en su mayoría explosiva y física, las caminatas son largas y cargas equipo. Por lo que tienes que ser precavido en tomar los descansos necesarios para no fatigarse a mitad del viaje. Lo más pesado fue llegar, nuestro traslado aéreo duró alrededor de 40 horas. Al llegar yo estaba ansiosa por conocer las particularidades locales, es decir la gente local, y su cultura, que sin duda resultaron interesantes.

Yo practico escalada deportiva y boulder, pero desde que compré mi boleto de avión decidí que sería un viaje enfocado en boulder. Planee el viaje con 9 meses de anticipación, suficiente para planear una rutina de entrenamiento y mantener mi motivación muy en alto. Mis objetivos a parte de pasarla muy bien, fue hacer líneas directas y estéticas, esas que a la hora de verlas te enamoras inmediatamente, también aquellas que superaran tanto mis límites físicos y mentales.

Algunas de las líneas que ascendí fueron The Hatchling 8A, uno de los boulders clásicos por su escalada, altura y su particular forma, Caroline 7C+, Maniac 7a, Kingdom in the sky 7C(Flash), Last day in paradise 7C, Zanzibar 7b+, Creaking Heights 6c, entre otros.

Este viaje me hizo reflexionar sobre la importancia de respetar la naturaleza, y a los locales, mientras practicamos nuestras actividades al aire libre. También de tener una mayor conciencia de las preocupaciones ambientales locales y hacer, el menor impacto posible.

En una de mis tantas experiencias en este lugar tan lejano me tope con ésta; Conocí a Alex el vivé ahí desde pequeño y me contó la historia desde la perspectiva de los locales, un escalador profesional muy conocido vino este año a Rocklands, abrió la línea más fuerte, pero para escalarla, derrumbó un árbol enorme, pero no sólo era un árbol, sino era el árbol sagrado de la comunidad. Obviamente los locales no admiran esta hazaña, y menos si este provincia fue declarada por el gobierno como zonas de desastre por la sequía la mayor parte del año y los efectos del cambio climático. El ecosistema que hay en esta provincia es delicado y frágil debido a la Fynbos, una formación vegetal que crece en regiones en donde sólo llueve en invierno y en donde los incendios son frecuentes. Los Fynbos son fácil de destruir y de ser alterados por las actividades del hombre, y es muy difícil que crezcan sin agua. Esta historia me hizo preguntarme ¿ Nuestra afición hasta dónde tiene límites?

 

Tenemos un impacto dondequiera que vayamos, todas las actividades al aire libre tienen consecuencias, y estas consecuencias nos afectan a todos, pero principalmente a los locales debido a los daños al medio ambiente. La belleza de todos estos lugares depende de cómo cuidamos y cómo enseñamos a otros a cuidar de ellos. El desarrollo de la comunidad outdoor debe crecer paralelamente a la educación.

 

El equipo que fue esencial durante esta aventura fue mi crashpad Petzl Alto, por lo general los boulders son muy altos, y tener un buen set de pads viene muy bien, mis Solutions woman, la escalada en Rocklands es técnica y física, por lo que este tipo de zapatos te ayudan en cualquier estilo de escalada, mi magnesiera la sportiva, mis botas de trekking Core High GTX , las caminatas son largas y varían dependiendo la zona a la que quieres ir, estas botas son esenciales para caminatas largas al aire libre, ya que tienen buen soporte, fricción, son muy cómodos y ligeros, mi chamarra Breeze JKT de La Sportiva, para los vientos fuertes de sudáfrica, y mi headlamp Petzl Tikka R+, para las sesiones nocturnas.

 

Diciembre 2017. María Al.